Aunque la
rodilla de Ricky no ha tenido problemas desde su vuelta a las canchas el mes
pasado, sí está influyendo de manera indirecta en el estado físico del base.
Primero fue una molestia en la ingle hace dos semanas y ahora se trata de una
contractura en la espalda que le impidió jugar el partido del sábado pasado
ante Phoenix Suns y del de ayer frente a Utah Jazz.
Sin embargo,
su baja no pilla desprevenido a su entrenador, Rick Adelman, que está siendo
muy paciente en el retorno de Ricky: “Siempre he pensado que iba a pasar algo
porque (Ricky) está haciendo ahora la pretemporada” y asegura que “Va a tener
altibajos y dolores, y ahora le ha tocado en la espalda”.
El propio
Ricky explica cómo afecta su lesión de rodilla al resto del cuerpo: “Al no
tener confianza en la rodilla, haces las cosas de manera diferente y te acaban
doliendo otras partes del cuerpo. El cuerpo te dice: ‘has estado parado mucho
tiempo, tómatelo con calma’”
De momento,
los médicos aún no permiten al base de los T-wolves jugar dos partidos en dos
noches seguidas y han decidido que Ricky se quede en Minneapolis para jugar el
fin de semana contra Portland.

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